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Entrevista 29.04.2021

“Si no deja huella comunitaria, no tendrá sentido”

Entrevista con los comitentes de la concomitancia, Legado Cuidado, la Asociación de Amigas/os del Parque del Pasatiempo y Asociación Roxin Roxal.



La concomitancia ubicada en la villa gallega de Betanzos (A Coruña), trabaja de la mano del mediador, Fran Quiroga, y de sus comitentes, Asociación de Amigas/os del Parque del Pasatiempo y Asociación Roxin Roxal, para cuidar de algo tan intangible y clave para una comunidad como es su patrimonio. En esta entrevista destapan el amor por su entorno, el compromiso con el proyecto y un camino largo que queda por recorrer, en el que buscarán continuar reunidos en torno al compromiso de cuidar la obra de arte.

¿A qué os dedicáis y cuál es vuestro vínculo con Betanzos?

ÁNGEL ARCAY: Soy betanceiro, estoy viviendo en Betanzos otra vez después de doce años en Santiago de Compostela, siempre viví en Galicia o Portugal. Trabajo de muchas cosas en esta vida precaria, actualmente soy técnico de turismo del Ayuntamiento de Vimianzo en la Costa da Morte, monté hace poco con un compañero un servicio de visitas guiadas aquí en Betanzos y me gustaría orientarme al mundo de los archivos, que es para lo que estudié y en lo que he trabajado casi siempre.

ALICIA PARDO Y MIGUEL CARNOTA: Vivimos en la comarca das Mariñas, cerca de Betanzos, en Paderne y fue por casualidad. Estábamos buscando una casa en una aldea y salió esa oportunidad. No somos nativos de allí, pero nos gustó la zona. Somos maestros y trabajábamos en la zona. Yo (Alicia) en Bergondo y yo (Miguel) en Pontedeume. 

Betanzos tiene alrededor de 12.000 habitantes, un casco histórico espectacular y es capital de comarca, ¿cómo es el día a día allí?

A: Es una vida casi de aldea, nos conocemos todos, lo que tiene su parte buena y su parte mala. En el tema del patrimonio yo empecé con el tema del Pasatiempo un poco de rebote, con la asociación ya llevamos trabajando tres años, hay gente que está a favor de lo que haces y otros en contra, así es que juegas un poco con tu reputación.

MC: Pues como en cualquier villa, supongo. Los betanceiros se quejan de las mismas cuestiones que los de otras villas parecidas, que si te conoce todo el mundo... Es un sitio cómodo, con servicios, agradable; pero con un estado de conservación del patrimonio muy deficitario, no solo el parque sino el propio casco histórico y es una pena porque es una ciudad preciosa.  

AP: Tiene una buena situación geográfica y paisajística, la ría, por ejemplo. Aunque es lamentable la mala conexión por ferrocarril con la ciudad de A Coruña o Ferrol. Es una villa preciosa, pero el casco histórico está decrépito.

¿Qué representa para vosotros el Parque del Pasatiempo?

A: Quizás yo no tengo ese tema romántico que sí que tienen muchos, de recuerdos de joven, sí que me acuerdo de haber ido un par de veces en los años 90 cuando se restauró. Luego se convirtió en un sitio más de Betanzos, quizás por las cuevas que tiene aprovechamos para ir con los amigos a hacer un poco el trasto. De hecho el tema de la asociación surge por un chico que es de Coruña, que se pasa durante cuatro años recopilando información del parque en un blog. Me enganchó mucho que el parque prácticamente no se conocía y, a raíz de eso, se reúne un grupo de gente que empieza a hacer el proyecto más interesante.

¿Tanto la Asociación del Parque del Pasatiempo y la Asociación Roxin Roxal trabajáis por el patrimonio, no? 

A: Desde la Asociación del Pasatiempo nos hemos centrado en llegar, sobre todo, a la gente más joven. Hemos hecho campañas en redes sociales destinadas a que la gente de Betanzos identificase y comprendiese este lugar, pasándonos alguna vez de la raya pero con el objetivo de llamar la atención.

AP y MC: Roxin Roxal es una asociación que nace en 2005 para poner en valor el patrimonio material e inmaterial de la comarca, para autorganizarnos en la defensa de la cultura y la lengua gallega. Queríamos que la ciudadanía se implicase en la vivencia del patrimonio, que lo disfrutemos, lo valoricemos. 

¿Con qué objetivo nace vuestra asociación y cuáles son los principales hitos que han marcado su recorrido?

A: Lo que activa todo fue un derrumbe que hubo en el Pasatiempo, que despierta una concienciación social porque el ayuntamiento lo mantuvo en secreto varios días y hubo bastante rebote en la prensa. Luego se organiza en la librería del pueblo un encuentro, que fue un poco tenso. Ese mismo día, decidimos solicitar el BIC, la asociación nace un par de meses después para buscar que se restaurase y hacer una difusión activa para que la gente empezara a respetarlo. El parque se puede ver desde muchos puntos de vista más educacional y de historia; del arte o de arquitectura, así es que organizamos también grupos de trabajo en los que cada uno trataba de explicar el parque desde su visión. 

MC: El principal hito es el trabajo diario, la continuidad y las rutas que hacemos, que tienen mucho éxito. 

AP: Es todo el año, es un continuo muy inmenso. Es un trabajo muy global, buscamos que cada ruta contenga todas los aspectos, conocer la vida, del pasado y presente, un enfoque vital y global del patrimonio, no solo el recurso sino también conocer cómo lo viven los vecinos de la zona. Es lo que nos diferencia. En las rutas participan de media sobre 100 personas, ahora con esta situación todo es más complejo. 

¿Habéis hecho actividades públicas con la comunidad?

A: Hubo momentos muy chulos, como el de la romería indiana que tuvo más éxito del que esperábamos y, desde el 125 aniversario del parque, hacemos visitas guiadas con grupos. Solicitamos el BIC en marzo de 2017 y, en octubre de 2018, hay un segundo derrumbe por el que se cierra el parque y ahí se nos corta el flujo de actividades, en un momento en el que estábamos llegando a muchísima gente. Con la pandemia nos vemos obligados a replegarnos y quedarnos en casa, así es que hemos invertido el tiempo en organizar toda la información que teníamos y sacar un libro con la historia del parque. Ya en febrero de 2020 conseguimos el BIC.

AP y MC: Somos una asociación socio educativa y formamos parte de redes, como la Rede do Rural, Vía Galega, Fundación Galiza Cultura y la Rede polo Patrimonio Cultural y Plataforma como Salvemos O Iribio, ante la ofensiva de los parques eólicos, de hecho organizamos una mesa redonda sobre este abuso, aquí podéis ver el vídeo de la jornada. Y entre hitos, además del viaje a Irlanda o el desarrollo del potente archivo web, está el impulso de la producción audiovisual, a través de los podcasts. De hecho Fran, tu inauguraste el local de grabación. 

FRAN QUIROGA: Mucho me gusta la radio. 

¿Cómo se os presenta la oportunidad de formar parte de Concomitentes?

A: A Fran, nuestro mediador, lo conocía de otras cosas y recuerdo el día en el que me llamó para plantearme el tema. Sé que el proyecto ha funcionado a nivel internacional, pero siempre fui un poco pesimista con su aplicación en Betanzos. De hecho, a día de hoy, pienso igual, aunque estoy más esperanzado. Existe poco apoyo institucional, dependemos del ayuntamiento, porque el parque es municipal. Estamos dando pasos, pero es muy complicado. Es un trabajo que le puede dar un valor añadido a todo lo que llevamos hecho estos años, si se explica bien, podemos conseguir buena repercusión. Como en la primera actividad que  hicimos con Concomitentes en la que vino gente del MUSAC y personas que hablaron de otros proyectos relacionados. Si se hace la mitad de lo que se dijo en esa jornada, yo ya estaría contento.

AP y MC: A partir de un chico que se llama Panchi, a veces Fran.

¿Qué es para vosotros el concepto de patrimonio y legado?

A: Hay muchas formas de acercarse al Pasatiempo, por lo que la forma de aproximarse es también totalmente diferente. Hay gente que lo visita como un aula al aire libre, como recurso patrimonial, pero es una forma de poder unir el discurso que nos dejaron los hermanos García Naveira, que emigraron, hicieron fortuna y decidieron hacer todas estas obras en Betanzos, aparte del parque. Entender el Pasatiempo te permite también comprender lo que hicieron en Betanzos, lo que también nos vincula con el resto de la Europa de la época. El Pasatiempo es un recurso patrimonial, más cosmopolita que nos permite acceder a otro público, un tipo de patrimonio distinto que se desmarca de lo tradicional y único en el mundo. Es algo que nos hace únicos, por eso creo que la gente cada vez más está empezando a valorarlo, al menos la joven, no así el ayuntamiento o los cargos públicos.

AP y MC: El patrimonio es lo que nos transmiten las generaciones pasadas en múltiples aspectos. Tenemos una responsabilidad, queremos conocer y reconocer valores del pasado con un compromiso de transmitirlo. Pero cada vez es más difícil, somos un país que sufrió la colonización y el estrago de su pasado, de sus orígenes y de sus raíces y queda muy poco en condiciones mínimamente adecuadas. Vivimos esto con cierto apremio, no podemos demorarnos en salvar lo poco que queda. Somos una generación desconectada y deseducada. Supone un doble reto: salvarlo y transmitirlo.

¿Cómo puede el arte ayudaros a cuidar y haceros responsables de esas raíces?

A: El arte puede ser lo que una todo el patrimonio de Betanzos con el Pasatiempo. El parque original eran 90.000 metros cuadrados y hoy sólo queda una séptima parte de lo que fue. Una de las acciones que se está planteando es, en la parte ya desaparecida, hacer algo que no tuviera nada que ver con el Pasatiempo original pero que llevarla a la gente a pensar por qué eso está ahí. El arte funcionaría como una puerta al pasado o a lo que nos queda debajo de los pies y ya no podemos ver.

AP y MC: Que se puede hacer cosas, independientemente de la obra artística que se haga, ya solo por el vínculo que se crea entre personas. De ahí que el proceso sea clave, porque el arte puede colaborar en tejer redes, poner en práctica la colaboración. 

Este proyecto aúna a una gran parte de vuestra comunidad de vecinos, ¿cómo ha sido este proceso de intercambio colectivo? ¿Qué principales conclusiones extraeríais?

A: La pandemia hizo más complejo todo, e hizo que la gente se desvinculara. Las veces que hemos hecho actividades, como el Vino del País o el Paseo Dialogado, funcionaron muy bien; pero en un sitio tan pequeño cuesta mantener a la gente involucrada. Para conseguir lo que se pretende en la parte baja del parque falta mucha más movilización, explicar más lo que se quiere hacer. Aunque salga en prensa, la gente no llega a entender qué es esto de hacer una obra de arte. Con esta labor de concienciación se trata de que no se vea la obra como un “anexo pegado”, sino como una parte más del legado de los García Naveira, en este caso, transmitido por los propios vecinos.

AP y MC: El proyecto dio la oportunidad de conocer a gente como la Asociación de Amigas/os del Parque del Pasatiempo o al grupo de música tradicional Pesquedellas. De hecho, gracias al proyecto, se conocieron personas con las que estamos impulsando un nodo de la Rede do Rural en Betanzos. Hacen falta más lugares de encuentro, no puede ser que no nos conociéramos antes. Tenemos que estar más unidas.

Una vez culminado el proyecto, ¿qué os gustaría que quedara? ¿Cómo veis la responsabilidad de cuidado de la obra?

A: De la obra que se ha hablado es de hacer una intervención a las afueras del Pasatiempo, eso va a requerir un cuidado futuro que dependerá de nosotros y de las administraciones, y no podemos poner la mano en el fuego por esa gente. Me gustaría que se recordara cómo se vivió todo el proceso de forma conjunta, pero sobre todo conseguir que gente que, aunque no haya participado en todo el proceso, baje hasta el Pasatiempo y sepa que esa obra es un trabajo en comunidad y que forma parte del parque. También vamos a tener que explicar por qué estamos favoreciendo que se gaste dinero en hacer una obra de arte contemporáneo, cuando el parque está en ruinas y no se abre a la gente.

AP y MC: Que sea una obra perpetua y que la forma de gestionarla, el espíritu de gestión colectivo perdure. Muchas veces es más importante el mantenimiento de lo que haces que la obra en sí. Habrá que darle vida a la obra y que nos permita seguir estando vinculados, que el mantenimiento pueda seguir manteniendo el vínculo entre las personas. De hecho, para mi (AP) sería el sentido profundo del proyecto, si fue algo puntual y no deja huella humana, social o comunitaria no tendría sentido. Que los vecinos sientan un vínculo con la obra y de ahí vendrá el compromiso de cuidarla y la exigencia de mantenimiento, si una administración se hace cargo finalmente de la obra resultante.