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Entrevista 14.09.2021

“El Diversorium muestra lo que la realidad de la diversidad funcional puede hacer por todas nosotras”

Entrevista con Veronica Valentini, mediadora de la concomitancia de Barcelona, Diversorium.



Definida como comisaria e investigadora, Veronica Valentini vive y trabaja en Barcelona en temas relacionados con la creación de la esfera pública, desarrollando su práctica en múltiples formatos como exposiciones, programas públicos de residencias, formación e investigación. Además, es mediadora de la concomitancia de Barcelona, Diversorium, un proyecto que refleja  el deseo de dos activistas, Antonio Centeno y María Oliver, por que la diversidad funcional tenga un espacio de encuentro y fiesta para "bailar" junto a las distintas comunidades afectivas e invisibilizadas de la ciudad. Este proceso de desarrollo y autodescubrimiento, impactado también por la pandemia, nos lo relata en esta entrevista en la que destapa qué se ha hecho, en qué están, qué queda por hacer.

¿Qué es para ti la gestión cultural? 

La gestión cultural es el disco duro de los proyectos donde, entre datos, hojas de cálculo y demás cosas, albergamos relatos plurales, compartimos deseos y construimos imaginarios colectivos. Además es una herramienta plástica poderosa que puede cambiar las rígidas estructuras administrativas de las instituciones culturales. Es el lugar desde el cual “puedes hacer que las cosas pasen, así como crear reglas y regulaciones”, según dice Teresa Cisneros en la entrevista publicada por Editorial Concreta donde señala que la figura del administrador o del gestor cultural es mucho más influyente que la figura del curador, como se suele pensar, solo porque está más expuesta. 

¿Cómo definirías el papel de un mediador? ¿Ha cambiado esta definición para ti a raíz de tu entrada en Concomitentes?

Me gusta pensar en el/la mediador/a como en un microorganismo responsable de las relaciones entre cosas, personas e ideas ya que tiene que ver con procesos transformativos constantemente. Ser mediador de un proyecto como Concomitentes te da la posibilidad de experimentar con procesos de co-creación. Es como ser parte de una especie de parlamento en el que su audiencia es participante activa y no pasiva espectadora. Y, por supuesto, el cuidado, la escucha y la atención son imprescindibles.

Verónica en la celebración del primer Diversorium, que tuvo lugar a principios de 2020 en la Sala Apolo de Barcelona.

¿Qué espacios, metodologías y estrategias de mediación se han creado en tu proyecto para potenciar la reflexión, investigación e intercambio? 

El Diversorium vendría a ser el primer espacio de celebración y encuentro iniciado por voluntad de un grupo de personas con diversidad funcional abierto a todos los cuerpos. Se trata de un espacio de ocio que opera desde lo social y lo vivencial, regido por la interdependencia y la abundancia. Por esa razón quisimos que el proceso de mediación, que en parte es la obra misma del proyecto, fuese colectivizado con todas desde el principio aprendiendo y desaprendiendo a través del diálogo, la performance, el baile y el goce. De allí vino la idea de organizar las fiestas en sitios populares y comerciales, como durante unas fiestas de barrio o en el night club Apolo, aunque pudo celebrarse una sola vez a causa del Covid. No obstante, ahora estamos indagando sobre cómo desarrollar, espacial y empáticamente, un brave space (espacio valiente/desafiante) que sea también welcoming (de bienvenida). Es bell hooks quien habla de querer superar la idea de safe space (espacio seguro) y optar por un espacio de valentía que incentive “cultivar juntos una comunidad que permita el riesgo, el riesgo de conocer a alguien fuera de tus propios límites”.

¿Cómo ha sido el proceso de camino conjunto con los comitentes? ¿Cómo te has enriquecido? ¿Algún aprendizaje que rescatar?

Asiduo, cercano e intermitente a la vez, a causa de la pandemia y un embarazo. Lo que se pretende mostrar con este proyecto es no sólo lo que la creación de un espacio de ocio puede hacer a las personas con diversidad funcional, sino también lo que la realidad de la diversidad funcional puede hacer por todas nosotras. Por eso hablo de la idea de abundancia: la sociedad te delimita en casillas, espacios y normas mientras que si piensas con la diversidad funcional las barreras de todos estos límites se rompen.

¿Cuáles dirías que han sido los principales retos que han surgido con tu concomitancia? ¿Y a cuáles te enfrentas en el medio plazo?

Hemos buscado intervenir en “lo real”, es decir, realizar las fiestas en espacios normativos como una discoteca y el espacio público del barrio Poblenou de Barcelona. Desafortunadamente el Covid ha imposibilitado todo este plan ya ampliamente desarrollado, evidenciando el “distanciamiento social”, condición que las personas con diversidad funcional viven a diario y que el proyecto pretende ir borrando. Ahora nos queda tantear al ayuntamiento para conseguir el uso continuado de un espacio de la ciudad que ya hemos localizado y, a partir de entonces, concretar si la obra será efímera o será una intervención permanente.