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Reflexion 21.02.2021

El valor de los formatos alternativos de legitimación de procesos

¿En qué momento y de qué forma detenerse para analizar los logros alcanzados y enriquecer los procesos de mediación participados con visiones expertas y externas?



Los procesos participativos, que aúnan voces, generan encuentros en los entornos sociales y dan respuestas a problemas colectivos suponen un reto en sí mismo. La dinámica de mediación que trabaja Concomitentes busca ese equilibrio entre arte y sociedad, un camino tan ardúo como emocionante que nos plantea la pregunta: ¿En qué momento y de qué forma detenerse para analizar los logros alcanzados y enriquecer los procesos con visiones expertas y externas? ¿Cómo plantearse otras preguntas? En definitiva, ¿cómo cuestionarnos a nosotros mismos y exponernos a nuevas problemáticas para mejorar, evolucionar o simplemente obligarnos a mirar más allá de lo que nos propone nuestra realidad más inmediata? La labor clave de la mediación precisa de intercambios productivos, aparte de los generados por la participación ciudadana, con el fin de encontrar en el entorno profesional respuestas, o más preguntas, que legitimen tanto los progresos cómo los siguientes retos que se presentan.  

Pero, ¿cómo legitimar un proyecto cultural, a través de la problematización de miradas externas? ¿Con qué formato? ¿De qué manera? ¿Y en qué momento? En este transcurso de casi tres años de andadura, y para responder a estas preguntas, desde Concomitentes planteamos el formato del Laboratorio anual, que en 2020 celebró su primera edición presencial, y en este 2021 se reconfiguró en un encuentro online de dos jornadas de trabajo, en las que se citó a un panel de expertos compuesto por profesionales pertenecientes al caldo de cultivo cultural español, protagonistas de distintas fundaciones e instituciones culturales de referencia. La dinámica de estas dos sesiones abarcó la realidad de cada uno de los cuatro proyectos piloto activos actualmente, a través de veinte minutos de exposición del mediador y los comitentes, -¿cómo ha sido el 2020? ¿en qué momento se encuentran? ¿cuáles son los siguientes pasos?- y cuarenta para el debate y valoración de los asistentes. Con esta estructura propuesta se consiguió encontrar una vía efectiva, útil y productiva, posible para la realidad actual en la que trabajamos, para no solo exponer los avances conseguidos hasta ahora, sino para tener la oportunidad de plantear los puntos de inflexión que destapan los retos más inmediatos de nuestros cuatro proyectos, al tiempo que estos se abren a su propia vulnerabilidad para ser cuestionados y, por supuesto, enriquecidos e impulsados en esa labor de democratización conjunta.

En este camino de desarrollo de las cuatro concomitancias piloto es tan importante someterse al diálogo y cuestionamiento de todos los actores sociales locales con los que colaboramos, como al del contexto de profesionales que nos valida y acompaña con sus apuntes y conclusiones. Encontrar formatos como este Laboratorio nos ayuda a compartir nuestra vida interna como proyecto, las preguntas y dudas que la envuelven, y reconfigurarnos en un esfuerzo real de crecer de la mano de los actores y profesionales con los que compartimos visión, objetivos y un futuro común.