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Diario 24.07.2023

Contarnos y cantarnos

El grupo de comitentes se reunió en Paradilla de la Sobarriba para empezar a concretar cuál será nuestro encargo artístico.



Dice Helen Torres, hablando de algunas ideas de Vinciane Despret, en Especies del Chthuluceno, que deberíamos “pensar el amor como una experiencia compartida de devenir con, de prestar atención, de generar vínculos interesantes, de practicar la responsabilidad con quienes nos hacen ser”. Y esto es lo que lleva sucediendo y sucedió en Paradilla de la Sobarriba cuando reunimos a los comitentes de la concomitancia de ‘Narrativas Solares’ para empezar a concretar cuál será nuestro encargo artístico.

Llevábamos encontrándonos estos últimos meses en Valdelafuente, en Villavente o en Valdefresno. Hablando de las urgencias que nos reúnen y que, a lo largo de este tiempo, nos han llevado, en ocasiones, a pensar más en esos ritmos que marcan las instituciones, las grandes corporaciones energéticas y las grandes ciudades. Unos tiempos que sentimos cada vez más en conflicto con los naturales que queremos vivir desde este rural sobarribeño.

Pero, a pesar de eso, ha sido en estos encuentros donde hemos visualizado el sol y el paisaje como parte fundamental de una creación que ya empezamos a imaginar como pedagógica, para que sirva de mecha que permita encender el pensamiento de quien la vivencie generando cambios en ella.

Devenir con la obra, las vecinas, el paisaje, las liturgias, lo no humano y lo inmaterial del legado que habitamos y que vamos dejando a nuestras herederas. Amar el territorio y todo lo que lo compone. Amar sus tiempos y temporalidades compartidas con otras especies, y amalgamando en un continuo el pasado, el presente y el futuro. 

“Mi madre fue la maestra de Villavente en los años 60 y yo viví toda mi infancia allí” dijo un hombre que ya no vive en la comarca. “Claro, Mari Cruz Bartolomé, la mejor maestra del mundo. Nos sacó de la incultura a todos en el pueblo. Le pusimos su nombre a una calle”, respondió una vecina de ese pueblo. El amor y la pedagogía unidas en una historia sencilla que dice mucho de lo que ha sido y es habitar en este rural.

En esta jornada habíamos invitado a Rodrigo Martínez, un músico leonés que toca la tradición desde la contemporaneidad y la pedagogía, para que reinventase junto a nosotras la forma en la que estábamos tratando los temas que hemos ido señalando como fundamentales en nuestro encargo. 

En un momento de la intervención de Rodrigo Martínez, junto a los comitentes de 'Narrativas Solares'.
En un momento de la intervención de Rodrigo Martínez, junto a los comitentes de 'Narrativas Solares'.

Y le invitamos para que reelaborase todos esos temas desde el tono jocoso que tienen las rabeladas (piezas tocadas y cantadas con rabel, normalmente improvisadas, que relatan con humor los hechos y los habitantes de un lugar para contar su Historia). 

Lo hicimos de esta manera porque, entre otras cosas, ante el discurso institucionalizado en lo reivindicativo y en lo oficialista de “menos cuentos y menos cánticos” nosotras, como dice la comitente Carolina, “necesitamos más relatos”. Y creemos que nuestros relatos tienen que ser diferentes y deben partir desde lo más profundo y real que sintamos. Desde liturgias que signifiquen estar juntas, escucharnos, contarnos y cantarnos, tal vez bailar, pasear y escuchar el paisaje. Convertir en materia lo inmaterial interactuando entre nosotras y lo que habitamos. Y, como dijo alguien ese día, en el fondo si ya está todo inventado, recuperemos lo que siempre ha funcionado de la forma que ha funcionado. Así, de esta manera surgió esta jornada; para crear/recuperar/reinventar la forma en que nos encontramos y nos contamos.

Rodrigo comenzó hablando de cómo hemos inventado el término tradición para hablar de algo que es inaprensible y que la tradición es sinónimo de evolución, que nos empeñamos en poner el ojo en lo que queda atrás, idealizándolo muchas veces y que nos olvidamos de poner nuestra piedra en esta construcción comunitaria que es vivir en el presente para proyectarnos en el futuro. Quizás habitar este espacio consista, a partir de ahora, en recuperar lo que seremos en el futuro.

Rodrigo cantó su primer tema a lo pesao. Relatando los límites, los lugares, las relaciones con la ciudad, el patrimonio llorado, el vecindario animal de cornejas, vacas y ovejas, el conflicto de las placas solares, los tiempos marcados por los ritmos solares o la tradición sujetada por los habitantes:

Cuando paso La Candamia yo siempre suelto algún ¡Viva! 

Porque me gusta cantar coplas en La Sobarriba.

Tiene La Sobarriba, tres municipios bonitos

Si no conocen sus nombres, Ahora yo se los cito: 

Villaturiel, Valdefresno y Las Vegas del Condado

Si saberlo no querían, no me hubiesen preguntado.

En Vegas hay trucha fina y una rica frejolada

La ermita de Villafrías, con Villanueva rogada. 

Villaturiel cerealista, por tres ríos protegida

Llorando por Marialba, la vieja iglesia perdida 

Valdefresno resguardado por el Porma, por Las Lomas 

No nos pises las «Callejas» que no estamos para bromas. 

Tierra de rico campo, te quieren llenar de placas

Los listos que nos quitaron las ovejas y las vacas. 

Cualquier día quedaremos también en sin las cornejas 

Espantadas por el ruido del paratu de Calleja. 

Pondrán un reloj de sol en mitá de la meseta

Y en vez de contar las horas, van a contar las pesetas. 

Sobarriba tierra noble de aluches y de pendones. 

Para vivir en tus pueblos hay un millón de razones. 

Por eso grito con fuerza, de aquí no me vais a echar 

Repetid fuerte conmigo: que se vayan a cagar!!!

Rodrígo Martínez recita una de sus rabeladas, junto al grupo del proyecto de León.
Rodrígo Martínez recita una de sus rabeladas, junto al grupo del proyecto de León.

Su siguiente rabelada fue a lo ligero, hablando de las instituciones tan alejadas de este territorio y a la vez tan intrusivas con todo lo que tiene que ver con la vida en ella y con los comunes, de personajes públicos o notorios que habitan la comarca y de la importancia de los aluches en La Sobarriba:

Llegaron las ayudas a diputación

y por La Sobarriba no pasó el camión. 

Porque ya es de día porque ya se ve, 

porque traigo güevos de Villaturiel.

Las perras que venían desde la Junta, 

suman cero más cero ya pués apuntar. 

Porque ya es de día porque ya se ve, 

porque’n Valdefresno yo un pino planté.

Estando yo en la ermita meé_el aguamanil 

y después presignose un guardia civil. 

Muerta de risa quedó una vieja,

él quiso multar a toda Arcahuejá.

El obispo de Astorga en el corro entró, 

le dieron una entera y con ella quedó. 

Porque no es Domingo ni misa dirá, 

ayudóle l’ama a se levantar.

Si de lo de la cama tienes ausencia, 

Santibáñez presume del gran Potencias. 

Porque calza grande, qué espectacular. 

La vara del carro parece llevar...

Entró Calleja al corro para la lucha,

en la primera maña le vi la trucha.

A su madre le dice: que obediente soy,

cada vez que me llamas yo volando voy. 

Porque tien piscina, jardín y un hangar 

y la muria más alta de too Golpejar.


Para acabar, Rodrigo tocó el acordeón diatónico, para cantarnos sobre ese extractivismo que ha estado muy presente siempre en estos territorios; para contarnos sobre las minas, los pantanos, los vertederos y la casi certeza de que esta zona de secano va a ser zona de sacrificio:


Don Quijote y Sancho Panza 

montaron en el vespino 

pusieron el gps

y entamaron el camino

guiados de aquel engendro 

llegaron hasta León

y unos cacharros muy grandes 

llamaron la su atención

mire que no son gigantes 

no se caliente vuecencia 

que son molinos de viento 

no descargue su violencia

que molinos ni molinas 

si moler no muelen nada 

son otra exigencia mas 

a esta tierra desgastada

nos metieron los pantanos 

saquearon nuestras entrañas 

y ahora nos clavan engendros 

pa dar luz a toda España

larguémonos amigo sancho 

huyamos con disimulo

que como nos descuidemos

nos darán también...un vertedero

Nuestro objetivo con esta jornada era sacar conclusiones sobre lo que estábamos ideando. Sacamos muchas, pero tal vez lo más importante es que dimos aire a nuestros pensamientos y a nuestras palabras; a nuestras relaciones; y nos reímos de nosotras mismas, de muchas de nuestras seriedades, y pusimos a esos Goliats o gigantes en un lugar desde el que mirarlos sin tanta gravedad.