Una mediación en tres actos
Foto de Tamara Sánchez
Duelo, homenaje y deseo
En este texto, hacemos un repaso por el camino que hemos ido haciendo desde Estructuras de afecto desde su comienzo hasta ahora.
Duelo
El primer acto abierto del proceso de mediación de Estructuras de afecto consistió en parar a pensar que no era posible pasar al deseo sin haber dado espacio al duelo también de forma simbólica. La vida cotidiana y el día a día de los espacios vecinales estaba inmersa en la reconstrucción física y en la necesidad diaria. No era posible plantear avanzar sin antes dejar un momento para el duelo y para revivir todo aquello que se quería agradecer también.
Fusionamos el freestyle y los talleres de hip hop que se estaban llevando a cabo en el espacio de jóvenes con “les albaes” una improvisación tradicional valenciana donde una persona susurra a otra aquellos versos que canta en voz alta. Así propusimos iniciar con estructuras de voz, “les albaes” literalmente sostienen con la música el momento de pensar qué decir, qué visibilizar, todo un grupo repite las mismas estructuras hasta que alguien decide seguir con su verso. Hicimos un recorrido por los espacios y personas que habían sido clave en las primeras semanas y colaboramos con la acción de una vecina “la puerta de la memoria” donde se podían escuchar en una cabina los relatos del vecindario durante los primeros momentos de la catástrofe. La jornada acabó con una cena compartida en la plaza.
Homenaje
El segundo acto surge de una conversación, donde algunas personas dicen haber hecho también muchas cosas bien, donde se sostienen mutuamente en el haberse recogido y cuidado. “Literalmente, hemos sobrevivido, que ya es mucho”. Esto desencadena la claridad de que hace falta un homenaje simbólico que haga espacio también en la lucha a reconocerse los méritos, a celebrar los pequeños logros que son muchos pero a veces menos visibles. El día a día está lleno de luchas con la administración, con la política, con los espacios… pero no ha dado tiempo aún a celebrar aquello que llena las pancartas en las manifestaciones: “sols el poble salva al poble”. Junto con la artista Anaïs Florín propusimos un taller de pancartas donde poder sacar juntas estos pensamientos y desde lo práctico tener un momento para pensar una manifestación que no va hacia el futuro si no que muestra lo que ya ha ocurrido, lo pone en valor, lo reconoce. Parke cumple 40 años y este acto se convierte también en una forma de reconocer el camino, mostrar lo necesario que es también es una forma de llenar las ganas de cuidarlo. A veces, hay que ir hacia atrás para poder valorar lo que ya se tiene y reivindicar con más fuerza. Antes de salir colgamos una pancarta gigante que se puede ver desde la plaza que recogía la letra de la primera acción donde hacemos un homenaje a todas las personas voluntarias.

Para poder visibilizar las estructuras que sostienen a las infancias y las familias generamos estructuras con balas de paja, construyendo juntas nuevas formas de habitar el espacio público aunque sea un rato. La paja era del arroz de la albufera que llega también afectada por la Dana y que nos sirve para conectarnos con algo que está cerca pero que parece una realidad muy lejana. El día salió lluvioso y esto provocó una situación que sobrepasaba la metáfora, las personas adultas con las telas sostenían una estructura que protegía a las infancias y entre risas y juego generaban nuevas cabañas y espacios. Es increíble lo fácil que es trabajar en un lugar donde lo habitual es tardar segundos en avisarse, organizarse, conseguir lo que haga falta, recoger y seguir.


Fotos de Tamara Sánchez
Deseo
El último acto fue una jornada llamada “Desear un futuro para Parke Alcosa”. Fue una jornada especialmente programada para familias y infancias pero abierta al vecindario y a todas las personas interesadas en conocer los diferentes programas y espacios de la Koordinadora. El objetivo era visibilizar todo aquello que ocurre en la vida del barrio y el trabajo de todas las personas voluntarias, vecinas y técnicas que sostienen las necesidades y espacios de apoyo en una jornada de ocio y cultural. Queríamos también convertir el espacio físico en un espacio no solamente utilitario si no también en un lugar de goce y disfrute, proponieno una jornada con diferentes propuestas culturales que no son habituales en el barrio. Empezamos con el espectáculo “Desobediente” de la compañía de teatro vecina A Tiro Hecho, hicimos un paseo, un momento de baile con la productora Guaricha que nos trajo una buena música tropical antiadultista y una olla caliente de comida para compartir de “Al paladar” un proyecto amigo de comida consciente y comprometida que ya participó durante la Dana en el barrio de forma voluntaria. La tarde acabó con un taller de danza donde generamos estructuras con los cuerpos y donde pudimos experimentar como es unirse físicamente y coordinarse en algo común grandes y pequeñas.




Esa tarde se iniciaba el paso al deseo desde el ejercicio de compartir un espacio de disfrute y cuidado, una cortina de la misma tela que había sostenido las estructuras el día de lluvia preguntaba: ¿Qué haría que Parke se pareciera más a un parque? y fuimos añadiendo las primeras ideas añadiendo directamente en la tela lo que será el inicio de nuestra obra. Esta, de momento, es nuestra primera estructura con deseos.

Tras este proceso de mediación, hemos podido entender las necesidades del barrio y estamos buscando a la persona que ocupará el rol de artista para darles respuesta. Pronto contaremos más sobre ello.
