Así fue la jornada Reimaginar la evaluación
Fotos de Zona Cielo Films / Infinito Delicias
Una sesión para compartir dudas y aprendizajes sobre la evaluación
El pasado 12 de febrero, Infinito Delicias acogió la jornada Reimaginar la evaluación, organizada por Concomitentes, con la que se buscaba abrir un espacio de debate colectivo para mejorar los modos de medir los impactos de la cultura. Esta iniciativa se enmarca dentro de un proceso más amplio con el que se busca sistematizar la evaluación de impactos de la entidad. Esta jornada sirvió, por tanto, para abrir el debate y situar las principales líneas de trabajo sobre las que descansa el Plan de Evaluación de Concomitentes.
El encuentro fue presentado por Javier Martín-Jiménez, director de Infinito Delicias, y Fran Quiroga, director de Concomitentes, quienes contextualizaron el marco de trabajo. Así, se habló sobre cómo para Concomitentes la evaluación es una estrategia fundamental que ayuda a comprender y contar lo que hacemos, dentro de la complejidad y riqueza de los procesos participativos. Desde Concomitentes, reclamamos el propio impacto de las obras artísticas resultantes de los dos años que suelen durar las concomitancias. La emoción que se vive en las inauguraciones es una muestra viva de cómo estos procesos están atravesados por problemáticas colectivas. Por tanto la evaluación, lejos de la idea de fiscalización, ha de servir para contar y hacer mejor.

A continuación, Fran conversó con Íñigo Eguia, responsable de Acompañamiento y Mediación de impacto de la Fundación Daniel y Nina Carasso. Íñigo explicó cómo la fundación entiende los procesos de evaluación como la herramienta que permite pararnos a pensar sobre el trabajo que estamos haciendo: una brújula para la toma de decisiones. En esta conversación se planteó cómo la labor de evaluación llega al campo de la cultura desde otros sectores, como el económico y se subrayó, en consecuencia, la necesidad de adaptar sus lógicas y poner en valor el trabajo cultural, sin simplificarlo. Asimismo Eguia definió la evaluación como un punto de encuentro entre la entidad financiadora y el proyecto para generar relaciones más horizontales y poder salir de las dinámicas burocráticas y el extractivismo de datos.

Llegó el turno de Alicia Ruiz, Responsable de Programas de Concomitentes, y Sendy Ghirardi, de Culturalink, quienes pusieron en común el Sistema de Evaluación para Concomitentes. Alicia mostró cómo el trabajo de evaluación se enmarca dentro de la línea de transparencia y comunicación, constituyendo una parte fundamental del modelo de gestión de la entidad. Ruiz detalló el camino hacia la evaluación que Concomitantes ha ido haciendo a lo largo de los últimos años: la asociación empezó a evaluar los programas en 2022 recabando datos cualitativos y cuantitativos de las jornadas organizadas que nos han ayudado a entender qué funciona mejor y cuáles son los deseos de las participantes. En 2025 Concomitentes se propuso evaluar las propias concomitancias con el objetivo de comprender sus impactos sociales, culturales y estéticos para saber qué cambia en los territorios gracias a nuestra práctica. A continuación, Sendy presentó el modelo de evaluación que Culturalink está desarrollando ad hoc para Concomitentes. Este modelo trabaja en tres escalas, desde la estructura administrativa hasta las concomitancias y en él, el impacto social se define a partir de tres dimensiones: experimental, sistémica y democrática.






Tras esta introducción al modelo, Chema Segovia, Estelle Jullian y Juanita Álvarez, de Culturalink, guiaron el taller “¿Quién teme a la evaluación feroz?”, donde se abordaron los mitos y posibilidades de la evaluación. Aquí puedes encontrar los contenidos del taller y los datos recogidos durante el mismo. Durante el debate que se abrió a continuación se remarcó cómo el sector cultural cuenta con un gran potencial para replantear las lógicas de la evaluación y cómo esa innovación puede afectar a otros sectores donde es necesaria, como es el caso de la educación. Constatando que existe un modelo dominante, pero también muchas iniciativas y fuerzas que buscan replantearlo
La jornada se cerró con las intervenciones de Lucía Casani, Directora General para España de la Fundación Daniel y Nina Carasso, y Jazmín Beirak, Directora General de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura. Lucía señaló la importancia de comprender los impactos como una cuestión sistémica y una manera de vincularse, no como elementos aislados que afectan a una sola entidad, sino a muchos territorios y agentes. Jazmín compartió el trabajo que se está haciendo desde el Ministerio, donde la evaluación se dirige a conocer el trabajo realizado y corregir las deficiencias de sus resultados respecto a los objetivos. Señaló, a partir de un caso concreto relativo al estudio del alcance del bono cultural joven, que actualmente resulta fundamental cambiar las preguntas, entender cuáles son las que queremos responder: aquellas que atiendan a una dimensión social y formativa, frente a las dinámicas de consumo.


Con esta jornada, que ha contado con el apoyo de las Ayudas destinadas a proyectos culturales con especial impacto social del Ministerio de Cultura, constatamos la importancia de reimaginar las formas de la evaluación en cultura para conseguir resultados objetivables, comparables y de valor, que apoyen el trabajo interno de mejora constante, al tiempo que para generar lenguajes que permitan comprender los complejos procesos de las prácticas artísticas participativas.
