Diario

Primeras nieves, primer encuentro en Barruelo de Santullán

Alfredo Escapa Presa

Las comitentes en el primer encuentro de trabajo. Foto de Alfredo Escapa

Las comitentes comienzan a trabajar, buscando definiciones propias de la palabra “reparar” y visitamos el perímetro de la zona industrial abandonada de Barruelo de Santullán.

El primer encuentro es en Barruelo de Santullán (Palencia, España) los días 1 y 2 de febrero tras una nevada, que cubría aún algún tejado. Hacía bastante frío y aún se escapaba algún copo de nieve. Pero estábamos refugiados en La Casa del Pueblo.

21 personas nos acompañaron y el mediador, Alfredo Escapa, explicó cómo iba a ser el proceso de trabajo, contando el protocolo de François Hers por el que se va a guiar este trabajo.

Se trabajó sobre la palabra “reparar” que en castellano tiene varias acepciones (arreglar, compensar, percatarse, darse cuenta), con el fin de que los participantes la resignificasen a partir de sus vivencias personales y su relación con el territorio.

Con esta idea de reapropiación de la palabra “reparar” aparecieron, junto con muchos otros, conceptos como: responsabilizarse, tomar conciencia de las manos que nos precedieron, deshacer conflictos, no abandonar o aprender.

A partir de estas ideas pensamos en el presente, el pasado y el futuro de Barruelo de Santullán intentando darnos cuenta de lo que ya está sucediendo en este pueblo, lo que ya pasó y cuál son nuestros deseos para el futuro de la comunidad.

Los comitentes en el primer encuentro de trabajo. Foto de Alfredo Escapa

El día 2, aunque continuaba haciendo un frío intenso, deseábamos caminar alrededor de la antigua zona industrial del pueblo.

Este lugar es un espacio cerrado al pueblo, que durante las décadas en las que estuvo abierta la mina sus calles eran de uso público. Ahora sus puertas están cerradas a cualquier persona. Los vecinos sienten que se les ha arrebatado este espacio donde sucedían sus historias personales, laborales y de posicionamiento ideológico. Este lugar es una gran herida abierta en los corazones del vecindario.

Este enorme espacio está cerrado por muchísimas puertas. De esta manera las puertas se empiezan a nombrar como una problemática que va a recorrer este proyecto, ya que, si en muchas ocasiones las puertas son una invitación, aquí son un símbolo de expulsión. Y estos vecinos, dicen ellos, están aquí no solo resistiendo sino intentando construir un futuro más amable para ellos y las futuras generaciones.

Los comitentes en el primer encuentro de trabajo. Foto de Alfredo Escapa